[...] se vio tragado por la boca de una decadencia larga y serpenteante, de la que no volvería a salir hasta que, al final mismo de sus días, se enamoró por fin de su mujer.
Me lo veo chungo, pero bueno, déjame intentar vaciar el mar con un dedal.
Hoy le he empatado una partida a Latro ergo me siento Flex.
[...] se vio tragado por la boca de una decadencia larga y serpenteante, de la que no volvería a salir hasta que, al final mismo de sus días, se enamoró por fin de su mujer.
Latro escribió:Hg, me parece lamentable que te jactes de unas tablas en una partida en la que corrijo tus movimientos.
¿Y ese rey que pretendías mover a jaque? ¿Y esa torre que me cambiabas por el alfil de blancas?
En cuanto pueda edito el tablero.
[...] se vio tragado por la boca de una decadencia larga y serpenteante, de la que no volvería a salir hasta que, al final mismo de sus días, se enamoró por fin de su mujer.
Más pruebas que demuestran que muy atento no estaba. Cuando empecé a jugar en serio te arranqué las tablas, y eso que me sacabas un caballo y un afil de ventaja.
He soñado con esta partida, así que supongo que algo me remuerde por no haberla acabado ya. No es plan de hacer como el Sr. Taimado.
[...] se vio tragado por la boca de una decadencia larga y serpenteante, de la que no volvería a salir hasta que, al final mismo de sus días, se enamoró por fin de su mujer.
[...] se vio tragado por la boca de una decadencia larga y serpenteante, de la que no volvería a salir hasta que, al final mismo de sus días, se enamoró por fin de su mujer.