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Risk versión LOTR.
El Risk es un clásico, que también mola, pero este me gustaba más por:
- Los moñecos. Figuritas de elfos, orcos, trolls y aguilas.
- El mapa de juego. La Tierra Media, claro.
- Cartas de misiones. Tenías pequeños retos que conseguir mientras perseguías el dominio total de la Tierra Media.
El juego estaba bien PERO se podía mejorar: el fin del juego normal era conquistar toda la Tierra Media en un periodo de tiempo determinado por el recorrido del anillo. Esto era demasiado ambicioso, era muy difícil por no decir imposible llegar a ese objetivo. Así que hice unas cartas objetivo, a semejanza del Risk original, donde ganabas las partido si destruías un adversario determinado, o invadías unos territorios en concreto o un número de ellos. Ah, qué tardes más maravillosas, muchas de ellas finalizadas con el tablero volando por los aires con gritos de me cago en dios de uno de los jugadores ante una racha aciaga con los dados.
(*) Había una extensión del juego y una versión trilogía, pero yo tenía una en la que no estaba toda la Tierra Media.