The last samurai escribió:Literatura romántica que bien podría servir como libro de cabecera para todos los "emos" del mundo. Jamás había conocido a un protagonista tan miserable, llorica y pánfilo como el señor Frankenstein, que para colmo ni es viejo, ni está loco, ni crea bichos con tornillos en el cuello. Se pasa toda la novela deseando morir y ni para eso sirve.
PUES TÍRATE! TÍRATE YA, SO GILIPOLLAS!
100% eludible.
No he leido el libro, así que hablo un poco por hablar, pero lo que describes como pánfilo y llorica igual es el estilo narrativo (y del estilo de "sentir"y "ver la vida" ) de la época en que se situa la obra ¿no? Igual se trata del rollito ese melífluo que suelen tener los personajes del siglo XIX, que cualquier decisión se vive intensa y melodramática. Que te lees por ejemplo, el Retrato de Dorian Gray y si no lo situas en ese contexto dices ¡mariquita!.
Un poco mariquita sí que lo era, el hamigo Oscar. Un poquito, sólo.
La fusión del conceptismo y el culteranismo tecleó:
Anda y que den por el culo con la mierda diarrética esa que blasfemas por tu orificio vocal.
Yongasoo escribió:Y el personaje que pinta el cuadro probablemente también.
Eso por descontado. ¿Qué clase de hombre heterosexual pinta? ¡Joder, si un pincel es un falo con pelos en la punta!
Y tu casa quién la pintó, los Village People?
“Un libro permanece, está en su anaquel para que lo confrontemos y ratifiquemos o denunciemos sus afirmaciones. El diario pasa. Tienen una vida efímera. Pronto se transforma en mantel o en envoltorio, pero en el espíritu desprevenido del lector va dejando un sedimento cotidiano en que se asientan, forzosamente las opiniones. Las creencias que el diario difunde son irrebatibles, porque el testimonio desparece”
Raúl Scalabrini Ortiz, Política Británica en el Río de la Plata
Yo, pero con rodillo, que es mucho más viril. Además, la pinté antes de empezar a recibir los fascículos de "Consiga que le salga pelo en el pecho. Curso de hombría de Redneck".
La fusión del conceptismo y el culteranismo tecleó:
Anda y que den por el culo con la mierda diarrética esa que blasfemas por tu orificio vocal.
“Un libro permanece, está en su anaquel para que lo confrontemos y ratifiquemos o denunciemos sus afirmaciones. El diario pasa. Tienen una vida efímera. Pronto se transforma en mantel o en envoltorio, pero en el espíritu desprevenido del lector va dejando un sedimento cotidiano en que se asientan, forzosamente las opiniones. Las creencias que el diario difunde son irrebatibles, porque el testimonio desparece”
Raúl Scalabrini Ortiz, Política Británica en el Río de la Plata
Yongasoo escribió:Yo me refería más bien a que el tipo estaba obsesionado con Dorian, pero si, todo el mundo de las artes en general es bastante gay.
Menos las artes culinarias, claro.
Cocinar para los demás también es de ser maricón. Y comerse lo que ha cocinado y tocado un maricón con esas manos, que no sabes donde las ha estado metiendo es de tío guarro y vicioso. Uno tan sólo debería comer lo que le cocinan su madre, sus abuelas o su esposa, que por cierto, nunca podrá igualar a madre y abuelas propias.
Viva España!!!
POR DESGRACIA YA SE ME PASÓ LA INDIGNACIÓN. DE UN TIEMPO A ESTA PARTE TODO ME VALE VERGA. MAL, TODO MAL.
The last samurai escribió:Literatura romántica que bien podría servir como libro de cabecera para todos los "emos" del mundo. Jamás había conocido a un protagonista tan miserable, llorica y pánfilo como el señor Frankenstein, que para colmo ni es viejo, ni está loco, ni crea bichos con tornillos en el cuello. Se pasa toda la novela deseando morir y ni para eso sirve.
PUES TÍRATE! TÍRATE YA, SO GILIPOLLAS!
100% eludible.
No he leido el libro, así que hablo un poco por hablar, pero lo que describes como pánfilo y llorica igual es el estilo narrativo (y del estilo de "sentir"y "ver la vida" ) de la época en que se situa la obra ¿no? Igual se trata del rollito ese melífluo que suelen tener los personajes del siglo XIX, que cualquier decisión se vive intensa y melodramática. Que te lees por ejemplo, el Retrato de Dorian Gray y si no lo situas en ese contexto dices ¡mariquita!.
Me leí El Retrato de Dorian Gray y no me resultó nada "pesado" en ese sentido. Victor Frankenstein da asca pura de lo timorato que es. Estoy de acuerdo en que algo de lo que tu dices debe haber. Lo mismo que representa a la perfección ese amor por la naturaleza salvaje, indómita que sentían los autores de aquella época. Todo lo que son "tics" generacionales suelen identificarse bastante rápido, y como tuve la suerte de estudiar algo de literatura, se reconocer unos cuantos. Pero lo del personaje este es cansino, te lo aseguro.
No es muy largo, así que si quieres prueba a darle un tiento. Pero vamos, para mi ha sido perder el tiempo.
Jordison escribió: ↑08 Jun 2018 11:33
Joder, la tienes dentrísimo.