¿Quién puede preferir al vejestorio de Chuck Norris frente al cachas de Steven Seagal? Sólo los cuarentones barrigudos que después de trabajar en la obra llegan a casa y al grito de “Maríaaaaaaaaa, tráeme las zapatillas”, se sientan, palillo en boca, y con su camiseta mugrienta, en su apestoso sofá salpicado de lamparones a deleitarse con su serie favorita: “Walker, ranger de Texas”. O como se llame, que nunca lo he tenido muy claro.
Chuck debió jubilarse hace tiempo, cuando aún le quedaba dignidad, y no rebajarse a hacer semejante esperpento, en la que ni siquiera necesita disparar en la mayoría de las ocasiones, porque suelta sus pim pam, pum, arriquitaun, cuidadín con mi patada voladora, fium, fium, kiaaaaaaaaaaaaa, siempre la mar de reales, eso sí. Pero él no se despeina, no tiene ni un rasguño, porque claro, él es el protagonista, más viejo que Matusalén, pero protagonista al fin y al cabo.
Chuck es, además, el arquetipo del glamour y del sex-appeal: ese pelo hortera a lo Lauren Postigo, que deja a la altura del betún al ridículo peinado de José María Oneto, y que no se podría adecentar ni con toda la laca de Tamara ni con la gomina que anuncia Bisbal, el de las “Fruslerías”; ¿y qué me dicen de esa barba tupida al estilo José Manuel Parada? Esperemos que Chuck siga la trayectoria de este icono de la España cañí y desaparezca de nuestras pantallas. Y no hablemos ya de su ropa de diseño (ríanse ustedes de Pertegaz): esas camisas de cuadros que ya las querría para sí el leñador del cuento de Caperucita, sus chaquetas de ante con flecos pasadísimas de moda, sus pantalones hiperceñidos (como si tuviese algo que lucir en la entrepierna), con el que da una patada tras otra sin que, inexplicablemente, se le rompan las costuras; y ese sombrero de cowboy al estilo Coyote Dux; (al menos podría poner de banda sonora a su serie aquello de “no rompas más mi pobre corazón”, en vez del “hey, baby, ¿qué pasó?” que acompaña a cada una de sus capítulos.
¿Alguien puede creerse las cosas que pasan en esta serie? Es más, ¿alguien ha sido capaz de tragarse un episodio entero? Del argumento hablaría si encontrase un capítulo que lo tuviese. Aún sigo buscando.
Este personaje con cara de gorila amargado, encasillado siempre en el mismo tipo de papeles, rígido como una estaca, debería haberse jubilado hace tiempo.
Si usted es el grasoso trabajador al que aludíamos antes, o una solterona cuyo capítulo sexual más interesante es escuchar a los vecinos follando sin parar, mientras alberga la vana esperanza de que algún día el del 4ºC venga borracho y se la folle a usted por error, sin duda se sentará con los rulos en la cabeza y las pantuflas rosas en sus callosos pies, a ver al ranger de Texas.
Si no, preferirá sin duda ir al cine a ver una de las pelis de Steven Seagal, que es más joven, está más bueno, está más cachas, no tiene pinta de presentador de cine de barrio, no necesita dobles para las escenas de acción y tampoco necesita que le borren por ordenador la sonda que se le ve en cada toma cada vez que se mueve. Así podrá usted aprender a dar unas cuantas buenas pataditas, pasar un buen rato entretenido sin tener que pensar en los exámenes, la hipoteca, o qué hacer con el perro durante las vacaciones, ni darse cuenta de que se está usted haciendo más viejo que el mismísimo Chuck, además de disfrutar de los adornitos de sus películas, como:
Erika "¡¡¡ese ombligoooooooooo!!!" Eleniak.
Sharon "qué bonita sonrisa (vertical) tienes" Stone.
Barbie.