Filete empanado
Publicado: 15 May 2008 16:24
Esta receta es una variante más elaborada de la receta original. Es necesario disponer de varias herramientas que, por su rareza, no se encuentran en todas las cocinas.
Herramientas:
1 freidora industrial.
1 piscina TOY de plástico.
Ingredientes (1 persona):
1 cochino vivo bien criado.
Cloroformo.
Saco de pan rallado.
4 docenas de huevos.
Preparación:
Gánese la confianza del guarro y hágalo pasar a la cocina. Una vez allí, dróguelo con el cloroformo.
Bata los huevos e incorpórelos a la piscina TOY.
Introduzca el cochino en la piscina y revuélquelo de forma que quede cubierto de huevo de forma uniforme. Ayúdese de un palo si tiene dificultades. Revolcar a un cochino dormido es uno de los grandes placeres de la cocina, así que... tómese su tiempo y, ante todo, disfrute.
Espolvoree el pan rallado sobre el cochino. Hay varias formas de realizar ésto. Lo ideal es servirse de una escalera y sacudir el saco desde lo alto, cambiar al cochino de posición, y reanudar la operación. Decidir qué aproximación es la mejor es una tarea que corresponde al cocinero, y una de las prerrogativas de la cocina creativa.
Caliente la freidora al máximo. En este punto, si el timing ha sido el adecuado, nuestro cochino empezará a despertarse. Dése prisa, queda lo mejor.
Empuje al cochino dentro de la freidora y, ¡por lo que más quiera, cierre la tapa que salpica un montón! ¿Escucha esos chillidos infernales? No haga caso, no son más que los sonidos de su propio estómago, preparándose ante la comilona que se le avecina.
Deje el cochino un rato, el tiempo depende de lo gordo que fuera el bicho y de si lo quiere al punto o muy hecho.
Bon Appetit!
Herramientas:
1 freidora industrial.
1 piscina TOY de plástico.
Ingredientes (1 persona):
1 cochino vivo bien criado.
Cloroformo.
Saco de pan rallado.
4 docenas de huevos.
Preparación:
Gánese la confianza del guarro y hágalo pasar a la cocina. Una vez allí, dróguelo con el cloroformo.
Bata los huevos e incorpórelos a la piscina TOY.
Introduzca el cochino en la piscina y revuélquelo de forma que quede cubierto de huevo de forma uniforme. Ayúdese de un palo si tiene dificultades. Revolcar a un cochino dormido es uno de los grandes placeres de la cocina, así que... tómese su tiempo y, ante todo, disfrute.
Espolvoree el pan rallado sobre el cochino. Hay varias formas de realizar ésto. Lo ideal es servirse de una escalera y sacudir el saco desde lo alto, cambiar al cochino de posición, y reanudar la operación. Decidir qué aproximación es la mejor es una tarea que corresponde al cocinero, y una de las prerrogativas de la cocina creativa.
Caliente la freidora al máximo. En este punto, si el timing ha sido el adecuado, nuestro cochino empezará a despertarse. Dése prisa, queda lo mejor.
Empuje al cochino dentro de la freidora y, ¡por lo que más quiera, cierre la tapa que salpica un montón! ¿Escucha esos chillidos infernales? No haga caso, no son más que los sonidos de su propio estómago, preparándose ante la comilona que se le avecina.
Deje el cochino un rato, el tiempo depende de lo gordo que fuera el bicho y de si lo quiere al punto o muy hecho.
Bon Appetit!