Pues ya ha vuelto la moguda.
En la anterior edición escribí un prepost bastante horrorizado con el estreno del programa del Broncano. El lunes vi otro trozo, obligado por la poca vergüenza de los responsables de la parrilla de TVE que, no contentos con seguir empeñados en empezar esta mierda a las 22:50 y en hacerla durar tres putas horas, la retrasaron VEINTE MINUTOS MÁS POR VER A UNA GILIPOLLAS TOCANDO EL ARPA. Y la cosa siguió pareciéndome tan horrorosa como la primera vez. Chistes malísimos, sin gracia, sin ritmo, todo forzado, todo artificial; me dio la impresión de estar asistiendo a una fiesta alargada por la insistencia de ese señor triste que no quiere volver a casa porque sabe que se va a sentir solo y vacío y trata de disimular todo el rato que se lo está pasando mucho mejor de lo que la fiesta ofrece; una invitada horrible diciendo que en su libro (serie, disco o lo que fuera que estuviera presentando, lo pillé in media aunque dudo un poco que fuera un libro, esta chica no tiene mucha pinta de saber qué es eso) había “muncha realidá”, que no sé quién era pero mostraba señales evidentes de haber sufrido déficit de oxígeno durante el parto y aún con ésas, no parecía ser la persona con mayores dificultades para controlar su aparato excretor de todo el recuadro; había un tipo en el público en una bañera (¿¿??) y Broncano que ya se ha dado cuenta que ni siquiera tiene que esforzarse, que quedándose allí bien quieto con las manos en los bolsillos, balbuceando en cuanto nota que tiene que decir algo y cuando no sabe qué decir, tocando un bombo, la peña le aplaude y le celebra. Y cuando llevábamos cinco minutos de retraso (también) sobre la hora pactada, echaron a la invitada a empellones y llamaron A OTRA INVITADA con el simple pretexto de que un día alguien había dicho que estaría guay traer a alguien que tocase el arpa (sic) y después de una sesuda entrevista a la arpista consistente en las preguntas: ¿Qué pasa? ¿Cómo andas? Qué movida el arpa, ¿no? ¿Y el arpa qué? La tía se puso a tocarla acompañada de un señor calvo con barba rarísima que parecía salido de las entrañas de Lumon. Y ni siquiera lo hicieron demasiado bien.
Y entonces se acabó. No hubo albina de la Once, ni la anoréxica de la primitiva manejando el croma con un mandito. Hubo Zurich seguros, Central Lechera Asturiana vendiendo el silogismo chovinista de que su leche es mejor porque… bueno, porque es Asturiana, Nacionalismos Bien; hubo electrodomésticos Bosch con barbacas sepsi y…, al turrón.
Empiezan los cretinos de turno soltando unas chapas muy mal escritas sobre las generaciones Boomer, Zeta, X, Gamma y su puta madre. Aquí lo importante es segregar, sea racismo, sea machismo o sea edadismo, vamos a señalar siempre lo que nos diferencia y nos aísla no vaya a ser que la concordia nos reste audiencia.
Aparece Ángela, guapísima ganadora de la not exceptional people edition anterior, de boca parafílica y entusiasmo todoterreno. Sale exactamente cuatro segundos, no le dejan decir nada y ya no sale más, pero sus dientes se mantienen flotando en el éter palimpsesto horas después de que se haya esfumado.
Presentan una cortina detrás de la que hay un personaje sorpresa bailando al más puro estilo Esta Noche Cruzamos el Mississipí. Y cómo baila, esa sombra! Cómo se contonea! Las dos Españas se sorprenden en la unidad que ofrece la masturbación masiva grupal. Y aquí concluye finalmente La Transición con las reglas que todos nos hemos dado.
Presentan unos delantales grises, siempre afilados los guionistas a la hora de plantear nuevos Macggufins. Llevamos trece años de esta mierda, y se les siguen ocurriendo chorradas (el año pasado les hicieron cocinar comida para perro, maldita sea, a veces se nos olvida que estamos ante auténticos genios del contenido audiovisual de altísimo valor calórico aunque nulo nutricional).
Y hechas las presentaciones pasamos al casting. Plano fragmentado con varias ciudades españolas. Y hasta uno de Andorra la Vella vista desde la parte alta de Escaldes-Engordany. El mismo puto plano de Andorra, tengo que decir, lo grabaron hace diez años y lo reaprovechan siempre que tienen que hablar de este país de mierda, que ni siquiera aparecen unos minirrascacielos que llevan ya cuatro o cinco años construidos (y vacíos, pero éste no es el lugar para la divagación urbanística).
Y a presentar frikazos. A saber:
Emo-choni con diente negro esmerilado, gafas Marc Parrot, estampados epilépticos y gusanos de seda poblándole el hipotálamo, alguno se le ve asomar por orificios auriculares o nasales. Ostenta el récord mundial de número de traumas y de enfermedades mentales acumulados en una sola persona. Raro que no la pillaran, da exactamente el perfil de cocinero que se busca. Cuando le dan matarile sale a abrazar a su familia y resulta que han salido todos de una cabaña de peleteros de Arkansas donde coleccionan excursionistas adolescentes.
¿Os acordáis de Jotha? ¿Un Dejotha (la casualidá) poliamor de hace un par de ediciones que empezó con actitud sudapollista y le acabaron minando la personalidad y la autoestima a base de latigazos, azotes y generosos untamientos que modelan la personalidad al más pintado? Pues vino su clon de hacendado. Obeso con cara de lerdo y le faltan dos papas pal kilo, pero exactamente igual de jeto y peinado. Graciosísimo
El combo de los tres putolocos. Entraron a la vez:
Un yayo calvo y muy moreno muy guapo, con una barba preciosa que vive con su marido, otro yayo calvo, moreno y barbudo pero mucho menos guapo. Son gurús de una secta tarotista, taotista y tántrica. Y su puta madre, Quieren demostrar que la tierra y sus energías no sé qué hostias. Pepe está muy interesado en cómo va eso del sexo tántrico. Putoloco 1.
Una tarotista y médium de sesenta y largos que insiste en que hay que leer las señales de no sé qué mierdas. Que ha venido a Masterchefs a demostrarle a su madre que puede hacer algo bien. Sesenta años, insisto. Al final no pasa la fase de selección y la demostración materna queda un poco diluida: Mira mamá, puedo salir tres minutos y medio en la tele! La cosa cobra tintes dramáticos cuando descubrimos que la madre lleva diez años muerta. Putoloca 2.
Una señora que ha sido macerada en locura durante los últimos cuarenta años y toda palabra que sale de su boca es absolutamente alucinante. Pelo blanco despeinado de loca, joya en la frente, sonrisa gigantesca y torcida por unos músculos faciales atrofiados de mantenerla siempre así y mirada perdida en lo más profundo de un manicomio guatemalteco. Dice que es representación de la Diosa Tanis en Ibiza. Sacerdotista y alquimista. Cambia el estado de la materia. “Aquí en la cocina estamos creando algo que otra persona va a ingerir. ¡Fijaros qué pagüer! Y mis amigas también (señalando con los brazos al cielo como indicando que sus amigas son las energías) pero esto no es casualidad, es causalidad. Porque están aumentando las energías del planeta.”. Una pena que no entrase. Sus dos compañeros putolocos se la miran con envidia, hemos estado desaprovechado nuestra vida. Putoloca X-treme al cubo con patatas deLuxe y cocacola triple aliñda en Marie Brizard.
Corle mal. Se parece mucho Corle. Os diría que Habitual pensó lo mismo pero no hay nada que haga sospechar que Habitual sabe quién es Corle así que no os lo puedo confirmar.
Un gay. El enésimo.
—¿A qué te dedicas?
—¡Soy maricong!
Un gilipollas tratando de vender la dieta barf de perros esa de los cojones. Qué pesaos que son, cómo dan la tabarra hasta cuando no tienes chucho. Cocinó algo que pudieran comerse él y su perro (y nadie más porque qué asca). Luego, en girazo de guion que nadie se vio venir, resultó que había puesto aguacate que los perros no pueden comer.
Éstos y otros esperpentos van apareciendo por la pantalla. Me he ahorrado a los agraciados que pasaron a ser aspirantes a pleno derecho, que ya os los describo a continuación.
Pausa pa los anuncios que en la televisión pública no hay pero sí hay. Sale Chenoa en látex blanco. Sale Arturo Valls soltando caspa. Dos programas musicales próximamente, sendas pintas repugnantes. Sale José Mota que no ha hecho gracia en su puta vida.
Cuando volvemos de publicidad, unas décadas más sabios, con considerablemente más canas en las azoteas desvelan que a los que les han dado delantales grises les harán hacer una prueba previa para decidir si consiguen o no el blanco. La prueba será dirigida por… Se levanta el telón del Mississipi y detrás aparece Dobby (el cocinero calvo extremeño ultragayer que tiene el carné de socio que lleva ahí detrás de pie bailando cinco horas. Alguna pajilla con la voz de Jordi Cruz habrá aprovechado para hacerse). Se le ve más joven que hace trece años. Sugerimos que bebe a diario médula de bebé directamente desde el dedo gordo de un obeso.
La prueba divide a la peña en grupos y cada uno tiene que hacer una movida. Unos abrir ostras, otros hacer una ensalada “con personalidad” (trepanación occipital) y a otros hacer varias preparaciones con huevos. Dobby dice que tiene un japonés en casa (carcajadas) que le hace unas tortillas(más carcajadas), rematando con unos puntos suspensivos la mar de sugerentes.
Hay una concursante que no pasa la prueba y deprimida le confiesa a la cámara: “He sido mi propio error” y me caigo del sofá de la risa.
Luego Dobby se va diciendo que se lo ha pasado genial (las cinco horas que ha estado escondido detrás de una puerta).
Y ahora ya sí,
LA LISTA DEFINITIVA DE LOS CONCURSANTES:
GIA-GEO: Un GEO mononeuronal que entrará seguro porque con el “tú debes de estar acostumbrado a vivir situaciones de tensión como ésta” y gilipolleces chatgepeteadas de la misma calaña llenan hora y media de guion de cada programa. Se mostrará a la primera de cambio dispuesto a sacrificarse por el equipo, a tirarse de estómago ante cualquier granada y para salvar a su escuadrón y a olvidarse del equipo y exigir que se obedezca la cadena de mando que él es aquí el oficial de mayor rango a la mínima que alguien le lleve la contraria. Se llama Hurri. Le animan mucho en los cuarteles. Y lleva la cara magullada, el labio partido y un moratón en la frente, probablemente ayer se le fue la muñeca con el pacharán.
LA ANDORRANA: Andorrana ultrapija (pleonasmo) que asegura que a ella la vida no le ha regalado nunca nada. No la conozco ni la tengo vista, pero a juzgar por las pintas de rica que no lo sabe ser, las uñas repugnantemente decoradas y el visón que no lleva, pero se le intuye como el bigote fantasma de Aznar, apostaría a que, que nunca le han regalado nada es de las mayores mentiras que se hayan dicho nunca en una televisión pública. Esta tía debe de ser herederísima de familia pijocutre que se hizo de oro a base de falta de escrúpulos en la Andorra más corrupta y ochentera de la mantequilla, el tabaco y el arradiotransistor.. Desde luego, no ha limpiado una cuchara en su vida. Ni las de los chutes de media tarde, para eso tiene fámulos. Dice que milita las juventudes socialistas. Dos mentiras más en una sola perífrasis.
CARREFOUR: Señora guapísima, heredera de los creadores de Cortefiel, a uñas con sus múltiples hermanos por la herencia, que nos recuerda muchísimo a Eneko, ganador de alguna edición anterior; sosaza como aquél, guapa y perfecta como aquél, con una familia perfecta de catálogo de Carrefour como aquél (a aquél ya le bautizamos como Carrefour, ésta no merece un mote menor) y embarazada como lo estaba la mujer de aquél durante su edición. Salen su marido perfecto y sus dos punto cinco hijos perfectos. ¡Uno de ellos CON COFIA! Suputamadre. Alerta de secta. Ésta no creo que gane porque, de aquí a tres meses, a ver cómo le aguantan los tobillos. Aunque auguro que más pronto que tarde llega prueba de exteriores con barbacoas en modo inferno en Benidorm en la que tendrá que compaginar su embarazo con cochinillo para doscientos a la parrilla. Por primera vez en la historia de Masterchef una concursante aborta en directo.
MANCHEGOS: Un par de castellano manchegos. Pepe no necesita más para saber que son buenas personas y que merecen entrar. “Si somos de cerca es que somos buena gente”, el silogismo Mastechef.
INFLUENCER: Un paleto muy paleto con gafas Dwight Schrute (he ido a comprobar a Google y lo he escrito bien a la primera, estoy tan contento), que resulta que es influencer y yo me planteo reflexiones muy profundas e inútiles sobre la influencia y cómo puede ser que gente con tan poca personalidad, tan poco interesante, con tan poco sorgo, influyan a nadie. Estoy mayor para este mundo, supongo. Habla con acento murciano aun siendo de un pueblo de Toledo, con vocales finales muy murcianamente marcadas. Pepe lo adora, claro, vive cerca, no se necesita más.
KRONEN: Un esquiador pijazo Kronen, paradigma del tipo guaperas con pretensiones intensitas tan falsas como sus pestañas, pelete medioamelenao, Pío Cabanillas, barbica de dos días, discurso automolante tan hueco como sus principios… Un molde Pantomima Full con todos los checks del formulario marcados. Más de alguna habrá dicho un “uy qué mono” en el primer visionado, pero luego en el primer plano pierde mucho, pobre, lleva el pelo muy grasiento, la frente demasiado neandertal y prognatea bastante. Un quiero y no puedo de la historia fotocopística de este país.
MINSK: Mantis religiosa bielorrusa, cabezona, nerviosa, esquiva, huidiza, siempre al filo de la navaja entre el ataque histérico, la crisis de ansiedad y el shock anafiláctico. Dice que ya participó en MC Children USA con Gordon Ramsey. Por un lado parte con ventaja, por el otro, espuma por la boca, espasmos y fotofobia a la primera valoración negativa. Sacan a lucir a su familia y, siendo todos razonablemente guapos, tienen un aire de ser todos producto de un experimento de clonación de un científico loco bielorruso porque son las mismas personas pero de diferentes tamaños y genitales.
LA YAYA DE LA EDISIÓ: Tanta chapa y pinturra al principio con la gilipollez de poner en valor las generaciones y en apuntar que son todas valiosas, pero luego mayor de cuarenta y cinco sólo pueden meter a uno por edición. La cuota gay, sin embargo, crece año tras año. Esta cheñora tiene exactamente cero unidades de carisma en su ficha de personaje, nada interesante, nada destacable, lo único que tiene que aportar son velas en un pastel.
LUIGI: Un boinas alto y flacucho con nariz preciosamente hipertrófica, bigote fontanero herpetófobo y con una tendencia machacona a usar metáforas futbolísticas en cualquier situación porque además de deporte y arte, Masterchef es entretenimiento y hay que jugar partido a partido. Es el estratega de la edición. En Masterchef, lo que te convierte en “el estratega” consiste en decir todo el rato que tienes una estrategia hasta que los gilipollas de tus compañeros se lo creen y acaban diciendo todo el rato “uuuuh, se ha sacado un moco, seguro que es una estrategia”. Éste ya lo ha dicho un par de veces, él ha venido a Masterchef a concursar y él conoce las tácticas y los entresijos necesarios para la guerra. Aspira secretamente a que le llamen “el Alejandro Magno de la cocina”. Os confesaré su estrategia: Cocinar mejor que los demás. No siempre lo conseguirá. De hecho, casi nunca, pero a la que salga a la calle se hincha a follar.
EL GORDO: Un gordo. ¿Qué queréis que os diga? Ser gordo es por sí mismo un valor, este señor no necesita más presentación, aunque según el avance de la semana que viene…
Le va a dar un chungo en la espalda.
Esto me recuerda a mi breve carrera futbolística. Atención, flashback: En tercero o cuarto de EGB, no recuerdo cómo y por qué, supongo que por aquel entonces mi personalidad era aún más frágil que la de hoy en día, acabé apuntándome a futbol sala. Asistí a dos entrenos que recuerdo como los momentos más bajos y humillantes de mi infancia (y mira que hay para elegir). Y se me convocó al primer partido en el que estuve de suplente hasta que, en un prewokeismo anacrónico para aquella prehistoria, el entrenador que fumaría ducados si mi recuerdo fuese fiel a mi relato consideró que todos los chavales tenían que jugar un rato. Con horror salí a aquella pista fría e inhóspita sin tener ninguna gana de ponerme a correr haciendo el ridículo. Así que en la primera carrera simulé un torcimiento de tobillo (que por supuesto nadie creyó). Me sacaron del campo y aguanté estoicamente en el banquillo fingiendo dolor y esperando que acabase aquel tostón sepultado por capas y capas grasientas de vergüenza mal disimulada, hasta que acabó el partido y no volví a aparecer por los entrenamientos. A mi madre le decía que iba y a cambio me escabullía a un parque ochentero y lleno de pederastas, valga la redundancia, a leer Astérixes que escabullía en mi mochila.
Fin del flashback.
Pues me dio la impresión de que el focas éste, después de una semana con esta caterva de inadaptados ha decidido que a la mierda, que él se va pa su casa; y para evitar que el gilipollas de Jordi Cruz le diga que le está faltando el respeto a todos los candidatos que se han quedado fuera (como si alguno de ellos mereciera tal cosa) y toda la monserga previsible que todos conocemos, en vez de decirlo claramente se marca un colicazo o una ciática fulminante y aquí os quedáis pringaos! A priori, muy a favor.
LA GUANCHINA: Una tinerfeña de padres chinos con acento molón, reminiscencias a María Lo (otra de las ganadoras de ediciones anteriores, Masterchefs y el lore) y de perfil follestibílico-achuchable según Habitual, que se la llevaría a casa y le haría cosas semipederastas porque le dobla la edad. La única, a priori, medio normal. En un alarde de genialidad uní sus procedencias china y guanche para crear best mote ever.
ANDRÉ: Un agricultor. Le preguntan: ¿De dónde eres? Contesta: Agricultor. Señor gigante con un cabezón tremendo firme candidato a un por primera vez en la historia de Masterchefs se nos ha muerto un pavo en directo de un infarto. Va en moto y es muy gachiocho ver a un gordo en amoto porque además es muy cabezón y el casco le va chiquito y le queda ridículo y le cuesta respirar, y la moto es una scooter y los amortiguadores lloran. Cuando no lleva el casco luce unas gorras que le van minúsculas. Todo el mundo se reía mucho.
JACK BLACK: Una señora pesadísima, venenosa, obesa, de tonos rojizos vivos y con una cara de pan kilo y que recuerda constantemente a Jack Black,
EL FALSO GAY: Un cheñoro muy cheñoro que se ha dado cuenta que siendo gay tiene más oportunidades de llegar lejos en el concurso y lleva meses ensayando la pluma ante el espejo. Tiene un grupo de whatsapp llamado “TETAS” con su cuñado, aunque es probable que el cuñado sea él mismo.
SERRUCHOS: Un tipo medioguapete (aunque menos de lo que se cree) de dientes adoquín, tatuaje de unos labios detrás de la oreja que lleva aburriéndose toda la vida y practicando todo tipo de hobbies. Vampiro energético, metaboliza su propio speed y no le para quieta la mandíbula. Ha pasado los últimos años surfeando en Venezuela donde se le presuponen varios cadáveres en bolsas de plástico. Le tira los tejos de forma asquerosamente rijosa a toda chavala que aparezca recordando todo el rato que ya no tiene novia mientras hace los pulgares a cámara. Nadie duda que su novia sucumbió a su colección de motosierras y que ahora sus restos yacen esparcidos por todo lo largo y ancho de LATAM.
YOGGI: Un tipo anodino que lleva preparándose el chiste varios meses y no le funciona. Dice que le llaman Yoggi y que puede ser por dos posibles anécdotas. La primera anécdota es que es grandote (sic). Como anécdota es imbatible. La segunda es que una vez se presentó en una fiesta vistiendo solamente una corbata. Siempre que habla lo hace con frases hechas turborrancias (con el permiso de Criadillas por la usurpación cultural de prefijo): “A veces toca ganar y otras veces toca aprender” (mátame camión), “soy buscador de la verdad y defensor de injusticias” (e íncel en tus ratos libres, hijodeputa).
LA OLOTINA: Hostia puta, el medidor Geiger sacando humo de las hondonadas de toxicidad ultraradioactiva que emite esta hijadeputa. Qué dolor de oídos escucharle sobrarse todo el rato, quererse muchísimo, derrapar la lengua en pantanos oséanicos… qué ascaza tendencia al metralleteo de anglicismo a destiempo y sin cuartel con marcadísimo acento de pija gironina. Creo que jamás odié a alguien tan rápido como a este ser humano, qué habilidad para inundarme la glándula alipori. Cada vez que abre la boca me entran ganas de invadir Polónia.
UNA MASILLA RÁNDOM: No la recuerdo, pero tengo aquí apuntado que dijo que para pensar tiene que ponerse fea.
Y seguro que me dejo varios que podéis meter inmediatamente en el saco de masillas porque vaya paliza de casting, como para acordarme de todos (en verdá no me acordaría de nada a los diez minutos de apagar la tele si no fuera porque voy siguiendo la conversación de whatsapp con habitual que me hace de guía). Pero hasta aquí los aspirantes.
Y no os penséis que se acaba la cosa. No, no, no. Aún queda prueba de exteriores (en Santillana del Mar donde las vacaciones). Aquí cada equipo tiene que cocinar lo que quiera con un capitán elegido a ego, siempre el más tonto incapaz de darse cuenta de que es un privilegio envenenado. Todos, claro, cocinan putas mierdas asquerosas.
El teatrillo para elegir equipo de los jueces consiste en perpetuar un chiste patrio que no hacía gracia ni en la posguerra y sigue sin hacerla. Ellos se descojonan.
A la hora de repartir delantales negros los guionistas se esfuerzan en crear mal rollo entre los concursantes que de eso va esta mierda. Y lo consiguen, claro. Los jueces (a los que no hay que cuestionar porque son jueces) preguntan a los aspirantes: “Y si veíais que vuestros capitanes hacían putas mierdas por qué no les dijisteis algo?”. A lo que la Olotina, escupiendo veneno y pisoteando la cabeza que tenga que pisotear por su milésima de segundo de protagonismo dice: “No quería pisar el código deontológico de profesiones”. Y a mí se me tuerce el rictus de dolor.
Momento para el Mercha: Campamento Krusty con imágenes de archivo de chavales que ya han pisado el talego un par de veces, videojuebo MC, esta noche anuncian la segunda parte en el Nintendo Direct, biblioteca de babilonia de Masterchef, clorazepán de Masterchef, metanfetamina azul de Masterchef, pisapapeles en forma del falo de Jordi Cruz, moldes de arcilla del chochamen de Samantha Vallejo Nájera y la youtuber aquella ultrapija con ADN de Genjis Khan del Selevriti anterior que empezó a idolatrar a la Hernán más estomagante y como todo buen ejercicio adoración le dio por mimetizarla y el universo tuvo que aguantar durante unos meses a dos Ineses Hernán arrancando cabezas a dentelladas para mantener alimentados sus egos infinitos.
Prueba de eliminación con el italiano obeso del pañuelo de clara actitud de haberse tragado la gilipollez aquella de las personas Vitamina que vende la hijadeputa fascista de la Marian Arrujas en el Hormiguero y que la aplica a rajatabla entre cannoli y cannoli. Nivel de cocina justito para unos concursantes muchísimo más preocupados por sus flequillos y sus anos que por la gastronomía (aunque al fin y al cabo… ¿no son la misma cosa?).
Antes, vuelven a dar una turra sobre las distintas etiquetas sobre las generaciones. Dice Pepe sobre los Milenials: “Sois la prueba clara de que soñar no es un lujo sino una necesidad...”. Y yo tengo un derrame. Trato de entender qué quiere decir esa frase de mierda, lo juro que lo intento y no hay manera. ¿Me habré vuelto gilipollas?
Y poco más. Misma basura ultracapitalista, de siempre, mismo discurso de la meritocracia, misma arrogancia, misma apología al pisotón de cuello ajeno, mismo horror vacui recubierto de heces atemperadas. Pepe haciendo de Sugar Daddy se ofrece a pagarle la carrera al Influencer Gay. Samantha Bizquea. El Gilipollas de Jordi Cruz hace morritos mientras revalida el título de tipo más gilipollas del universo. Lo de siempre.
Por último, el repaso al bingo Masterche. A lo largo del programa nos encontramos con casi todos los números posibles. Los enumero:
- En la fase de selección de candidatos, la broma de ponerse triste al salir a hablar con sus familias y luego enseñar el delantal blanco. Todas las veces. Ninguna engaña a nadie.
- Siempre que Samantha valora positivamente un plato dice que es que “está bien sazonado”.
- El Amor como ingrediente. Lo malo es que al añadir Amor, es inevitable dejarlo todo lleno de secreciones seborreicas de los diversos cueros cabelludos.
- “Con verduritas”. En Masterchef “verduras” siempre, siempre se conjuga en diminutivo y se celebra su indefinición. Jamás especificar cuáles son estas verduras. Y si le puedes añadir el posesivo “con sus verduritas”, miel sobre hojuelas.
- “Lo sencillo a veces es lo más complicado.”
- “Cuidar el producto”
- Chistes de genitales cuando hay que cocinar huevos.
- “A mí me gusta mucho innovar.”
- “Es que eso no lo he cocinado nunca”.
- “Ya podéis correr”.
- “Luces y sombras”.
- “A mí, personalmente”.
- “Te cambia la vida”
- “Punto CON”.
Todas ellas se congregaron el lunes para confirmarnos que en ningún lugar se está como en el hogar.
Y hasta aquí. Creo que éste es el post de Masterchef que más flojo me ha quedado. Son muchos años y se me nota el desgaste, igual debería olvidarme de las secuelas y empezar una IP nueva. Tal vez tendría que ponerme a ver Maestros de la Costura, quién sabe.