
La conversación, disfrazados, entre Michael y Dwigt, con éste último totalmente metido en el papel y creyendo realmente ser un sith, es de momento lo más descojonante que he visto de la serie.
Voy por el capítulo 3 de la segunda temporada, de momento.
La primera me ha flipado. Me parece que combina, como creo que nunca he visto con tanto acierto, la comedia freak con el mainstream, el chistaco gracioso con la absoluta vergüenza ajena que te provocan ciertos personajes. Mención especial para las caras de bochornazo máximo de todo el reparto cuando Michael o Dwigt sacan a pasear alegremente al cretino infantiloide y al subnormal rastrero que ambos llevan respectivamente dentro.
La semana pasada vimos los primeros seis capítulos en un atracón maravilloso y me lo pasé genial con prácticamente todo: el elenco, las situaciones, todos esos personajes principales y secundarios que salvo excepciones contadísimas son el anticarisma en estado puro, el ambiente deprimente pero divertido de ver... me parece algo dificilísimo de plasmar y de un mérito tremendo.
La segunda temporada empieza con un capítulo que es más dramedia en 5 minutos que toda la temporada anterior.
Entiendo que los guionistas, a sabiendas de que la cosa tiene que durar bastante, necesitan dotar de alma, trasfondo y si acaso empatía a los personajes para que el público no acabe odiándolos realmente o peor, cansándose de ellos. El espectador, además de divertirse con el cretino, tiene que quererlo un poquito para que esa relación perdure.
Sin embargo creo detectar brochazos a la hora de dar "humanidad" a Michael: en el mismo capítulo de Halloween, ese plano final de Steve Carell interactuando afablemente con los chiquillos que le piden caramelos, sin ironía ni chistaco final..., o también en el primer capítulo de la segunda, cuando unos chavales del bar lo burrean delante de todos sus trabajadores... lo mismo, sin ironía ni chistaco. No sé, no me convence ese melodrama habiendo visto el tono anterior, pero me acostumbraré seguro.
Ahora me han entrado ganas de ver la inglesa, que la gente coincide que es bastante más despiadada, y creo que eso nos va más a mi mujera y a mí en estos momentos.
Seguiré con ella, porque la verdad es que de momento está siendo tremendamente divertida. Pero, ay, esa sensación de haber suavizado el material para hacerlo más accesible/fácil/querible...